Octubre llega y, casi sin darte cuenta, empiezan a aparecer las primeras fechas importantes en el calendario.
Un parcial por aquí. Una entrega por allá. Ese profesor que confirma que sí, que “esto también entra”. Y los apuntes, que hace unas semanas parecían bastante controlados, empiezan a ocupar cada vez más espacio.
Los primeros exámenes del curso tienen algo particular: todavía estás adaptándote al ritmo de las asignaturas y no siempre sabes qué esperar de cada profesor. Precisamente por eso, también son un buen momento para detectar algunos errores antes de repetirlos durante todo el curso.
No se trata de tener una organización perfecta ni de estudiar diez horas al día. A veces, pequeños cambios pueden hacer que las siguientes semanas sean bastante más llevaderas.
1. Confiarte porque todavía hay poco temario
Uno de los clásicos de los primeros exámenes.
Miras el contenido y piensas:
“Bueno, tampoco es tanto.”
El problema aparece cuando ese “tampoco es tanto” incluye conceptos que no entiendes, ejercicios que necesitas practicar y varios temas que parecían mucho más cortos cuando solo habías visto el título.
Que sea el primer examen no significa necesariamente que sea el más fácil.
Haz una revisión del contenido con algo de antelación. No necesitas empezar a memorizarlo todo semanas antes, pero sí saber cuánto tienes realmente por delante.
2. Tener los apuntes repartidos por todas partes
Parte del tema está en tus apuntes de clase.
Otra parte en las diapositivas del profesor.
Hay un PDF en el campus virtual.
Tu compañero te pasó otro documento por WhatsApp.
Y tienes tres fotos de la pizarra que en su momento parecían perfectamente legibles.
Hasta que necesitas estudiar.
Antes de que lleguen los primeros exámenes, reúne el material de cada asignatura y comprueba que tienes todo lo necesario.
Puedes organizarlo por temas, crear carpetas digitales o imprimir aquello con lo que prefieras trabajar en papel.
El objetivo es sencillo: cuando te sientes a estudiar, que puedas estudiar. No pasar la primera media hora buscando el tema 4.
3. Pensar que releer es lo mismo que sabérselo
Lees un tema por segunda vez y todo empieza a resultarte familiar.
Buena señal.
Pero cuidado con el siguiente pensamiento:
“Esto ya me lo sé.”
Reconocer una información cuando la tienes delante no significa necesariamente que seas capaz de recordarla sin ayuda.
Prueba algo muy sencillo: cierra los apuntes e intenta explicar lo que acabas de estudiar.
También puedes escribir las ideas principales que recuerdes, responder preguntas, hacer un pequeño test o resolver ejercicios sin consultar la solución.
Si puedes recuperar la información sin tenerla delante, vas por buen camino.
Si no, ya sabes qué necesitas volver a trabajar.
4. Dejar todas las asignaturas para la misma semana
El calendario puede parecer bastante tranquilo hasta que empiezas a poner todas las fechas juntas.
Examen el martes.
Trabajo para el miércoles.
Otro parcial el viernes.
Y una entrega que misteriosamente habías olvidado.
👀
En cuanto conozcas las fechas de los primeros exámenes, colócalas en un mismo calendario junto con trabajos, prácticas y otras entregas importantes.
Ver el mes completo te permite detectar con antelación qué semanas van a estar más cargadas y evitar que todo se convierta en urgente al mismo tiempo.
5. Dedicar el mismo tiempo a todos los temas
No todos los contenidos tienen la misma dificultad.
Hay temas que entiendes prácticamente desde la primera clase y otros que parecen escritos específicamente para complicarte octubre.
Por eso, repartir el tiempo exactamente igual entre todos no siempre es la mejor opción.
Antes de empezar, identifica:
- qué contenidos controlas;
- cuáles necesitas repasar;
- cuáles todavía no entiendes bien;
- qué partes requieren práctica.
Después, dedica más atención a lo que realmente la necesita.
Organizarse no significa repartir el tiempo por igual. Significa decidir dónde merece la pena invertirlo.
6. No comprobar cómo será el examen
Tipo test, preguntas de desarrollo, problemas, casos prácticos, respuestas cortas…
La forma en la que te van a evaluar importa.
Si el profesor ha explicado cómo será el examen, tenlo en cuenta. Y si existen ejercicios, preguntas o pruebas de cursos anteriores que puedas consultar de forma legítima, pueden ayudarte a entender qué se espera de ti.
No para intentar adivinar exactamente qué va a caer.
Sino para evitar llegar al primer examen y descubrir allí que habías preparado la asignatura de una forma completamente diferente a la que necesitabas.
7. Llegar al examen sin haber hecho un repaso general
Otro clásico:
terminar el último tema la noche anterior y darte cuenta de que el primero te suena sorprendentemente lejano.
Cuando organices el estudio, intenta dejar algo de espacio para volver sobre lo anterior.
No hace falta releer todos los apuntes desde la primera página.
Puedes utilizar esquemas, preguntas, ejercicios, conceptos marcados como difíciles o cualquier recurso que te permita comprobar rápidamente qué recuerdas y dónde necesitas detenerte.
El repaso no debería ser aquello que haces “si sobra tiempo”.
Intenta que forme parte del plan desde el principio.
¿Y si el primer examen no sale como esperabas?
Puede pasar.
Y aunque fastidie, una primera nota no decide cómo va a terminar una asignatura ni mucho menos todo el curso.
Cuando puedas revisar el examen, intenta ir un poco más allá del número.
¿Te faltaba contenido? ¿No entendiste bien alguna pregunta? ¿Necesitabas practicar más? ¿Te quedaste sin tiempo? ¿Habías calculado mal cuánto necesitabas estudiar?
Detectar por qué has cometido determinados errores te da información que puedes utilizar en el siguiente examen.
Y eso es especialmente valioso al principio del curso.
Los primeros exámenes también sirven para ajustar
Los primeros exámenes no solo ponen a prueba lo que has aprendido hasta ahora.
También te permiten descubrir cuánto tiempo necesitas realmente para cada asignatura, qué métodos te funcionan, qué profesores plantean exámenes más prácticos o teóricos y qué cosas deberías cambiar antes de que llegue la siguiente tanda.
No necesitas tenerlo todo controlado desde octubre.
Pero sí puedes utilizar estos primeros exámenes para ir encontrando una forma de estudiar que funcione para ti.
Y una cosa ayuda bastante: tener tus materiales preparados antes de empezar.
Si tienes los apuntes repartidos entre PDFs, presentaciones y documentos, en Apapel puedes subir tus archivos, configurar tus copias y pedirlos online para tener esa parte resuelta.
Porque los primeros exámenes ya traen suficientes sorpresas.
Que encontrar el tema que necesitas no sea una de ellas. 💙











