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Cómo tomar buenos apuntes: métodos y consejos para estudiar mejor

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Tomar buenos apuntes no consiste en copiar todo lo que dice un profesor ni en conseguir que cada página parezca perfecta. Unos buenos apuntes son aquellos que, cuando llega el momento de estudiar, te ayudan a entender, recordar y localizar la información importante rápidamente.

Y aunque cada estudiante termina desarrollando su propio sistema, existen diferentes métodos para tomar apuntes que pueden ayudarte a organizar mejor la información y aprovechar mucho más las clases.

Si este curso te has propuesto llevar los apuntes al día —sí, ese propósito que hacemos cada septiembre—, aquí tienes algunos métodos y consejos para conseguirlo de verdad.

1. Método Cornell: para tenerlo todo organizado desde el principio

El método Cornell es uno de los sistemas más conocidos para tomar apuntes porque permite organizar la información de forma muy visual.

La idea consiste en dividir cada página en tres zonas:

  • Zona principal: donde escribes los apuntes durante la clase.
  • Columna lateral: para conceptos clave, preguntas, fechas o palabras importantes.
  • Parte inferior: reservada para hacer un pequeño resumen del contenido.

Su principal ventaja es que los apuntes ya quedan preparados para el repaso. Por ejemplo, puedes tapar la zona principal e intentar responder únicamente a las preguntas que hayas escrito en el lateral.

¿Para quién funciona mejor? Para asignaturas con bastante contenido teórico y estudiantes a los que les gusta trabajar con información estructurada.

2. Método de esquemas: menos información, más jerarquía

Si eres de los que termina una clase con seis páginas escritas y después no sabe por dónde empezar a estudiar, quizá necesitas reducir.

El método de esquemas organiza la información de forma jerárquica:

Tema principal
→ Idea principal
→ Concepto secundario
→ Ejemplo o explicación

En lugar de escribir frases completas, utiliza palabras clave, conceptos y pequeñas explicaciones.

Este método permite visualizar rápidamente qué información depende de otra y entender la estructura general del tema.

Consejo: no intentes hacer un esquema perfecto mientras el profesor está hablando. Toma primero la información importante y reorganízala después si es necesario.

3. Mapas mentales: cuando necesitas ver las conexiones

Los mapas mentales funcionan especialmente bien cuando una asignatura contiene muchos conceptos relacionados entre sí.

Empieza colocando el concepto principal en el centro y crea diferentes ramas con ideas relacionadas. Después puedes añadir conceptos secundarios, fechas, ejemplos o definiciones.

Los colores, flechas y símbolos pueden ayudarte a visualizar las relaciones entre los distintos contenidos.

Eso sí: utiliza estos recursos con intención. Si utilizas cinco colores, ocho tipos de flechas y tres estilos diferentes de letra sin ningún criterio, probablemente el mapa termine siendo más difícil de interpretar que el propio tema.

4. Método de la oración: sencillo y rápido

No todas las clases permiten detenerse a organizar la información.

Cuando el profesor explica rápido o aporta muchos datos diferentes, el método de la oración puede ser una buena alternativa.

Consiste en escribir cada nueva idea en una línea diferente utilizando frases cortas.

Por ejemplo:

  • La memoria a corto plazo almacena información durante un periodo limitado.
  • Su capacidad también es limitada.
  • La repetición ayuda a mantener temporalmente la información.

Después de clase puedes revisar esas frases, agruparlas por temas y destacar las más importantes.

Es un método sencillo, pero especialmente útil cuando necesitas priorizar la velocidad.

5. ¿Apuntes a mano o en ordenador?

La eterna pregunta.

Y la respuesta es: depende.

Tomar apuntes a mano obliga normalmente a seleccionar y sintetizar más la información, mientras que utilizar un ordenador permite escribir más rápido, modificar fácilmente el contenido y mantener una gran cantidad de documentos organizados.

No tienes por qué elegir únicamente un formato.

Puedes tomar apuntes digitales durante las clases y después imprimir los temas que necesites estudiar, añadir anotaciones, subrayar conceptos importantes o realizar esquemas sobre ellos.

Lo importante es encontrar un sistema que te resulte cómodo y que puedas mantener durante todo el curso.

6. No intentes escribir absolutamente todo

Este es uno de los errores más frecuentes al tomar apuntes.

El profesor empieza a hablar y automáticamente intentamos convertirnos en una impresora humana.

Pero mientras intentas copiar cada palabra, puedes dejar de prestar atención a lo realmente importante: entender la explicación.

Aprende a identificar:

  • Definiciones.
  • Conceptos principales.
  • Ejemplos importantes.
  • Datos que el profesor repite.
  • Información que no aparece en el material proporcionado.
  • Indicaciones sobre posibles preguntas de examen.

Tus apuntes no tienen que reproducir la clase. Tienen que ayudarte a recordar y comprenderla.

7. Crea tu propio código

No necesitas quince subrayadores diferentes para organizar bien tus apuntes.

De hecho, cuanto más sencillo sea tu código, más fácil será mantenerlo.

Por ejemplo:

Amarillo: conceptos importantes.
Rosa: definiciones.
Azul: ejemplos.
★: posible pregunta de examen.
?: concepto que necesitas revisar.

La clave está en utilizar siempre el mismo sistema. Así, cuando abras tus apuntes semanas después, sabrás inmediatamente qué significa cada elemento.

8. Revisa tus apuntes después de clase

No hace falta volver a estudiar todo el tema.

Dedicar entre 10 y 15 minutos a revisar los apuntes después de una clase puede ser suficiente para detectar:

  • Información incompleta.
  • Conceptos que no has entendido.
  • Abreviaturas que dentro de dos meses no recordarás.
  • Errores.
  • Partes que necesitan una explicación adicional.

Además, esta pequeña revisión te ayudará a familiarizarte con el contenido antes de empezar a estudiarlo en profundidad.

Tu yo de época de exámenes probablemente te lo agradecerá.

9. Mantén tus apuntes ordenados desde septiembre

Al principio del curso parece innecesario preocuparse demasiado por la organización. Solo tienes unas cuantas páginas.

El problema llega cuando esas páginas se convierten en cientos.

Por eso es recomendable establecer desde el principio un sistema sencillo:

  • Separa los apuntes por asignaturas.
  • Añade siempre la fecha.
  • Numera las páginas.
  • Guarda juntos los materiales relacionados.
  • Utiliza carpetas o separadores.
  • Pon nombres claros a los archivos digitales.
  • Imprime periódicamente el material que quieras trabajar en papel.

Evitarás llegar a diciembre intentando descubrir si “Tema3_FINAL_definitivo2.pdf” es realmente la versión definitiva.

10. Tus apuntes tienen que funcionar para ti

Puedes utilizar Cornell, hacer mapas mentales, trabajar con esquemas o tener los apuntes más bonitos de toda la clase.

Pero si después no consigues estudiar cómodamente con ellos, el sistema no está funcionando.

Los mejores métodos para tomar apuntes son aquellos que se adaptan a tu forma de aprender.

Prueba diferentes opciones durante las primeras semanas del curso. Combínalas. Modifícalas. Quédate con aquello que realmente te ayude.

Porque unos buenos apuntes no son necesariamente los más bonitos.

Son esos que abres antes de un examen y piensas:

“Vale, sé perfectamente por dónde empezar”.

Y si eres de los que estudia mejor sobre papel, en Apapel puedes imprimir tus apuntes online, elegir el formato que mejor se adapte a tu forma de estudiar y recibirlos cómodamente donde quieras.

Este septiembre tienes una página en blanco por delante. Ahora toca llenarla. 💙

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